¿Qué es la Permacultura?

«Permacultura es un sistema de diseño para la creacción de medioambientes humanos sostenibles»  

Bill Mollison

La naturaleza se regula a si misma constantemente, a cualquier nivel (ya sea un inmensa selva tropical o una simple gota de agua). Si observamos un entorno natural, como por ejemplo un bosque, observaremos que todo lo que sus habientes (ya sean animales, hongos o plantas)  necesitan lo encuentran dentro del propio bosque. Cada elemento (como un conejo, por ejemplo) tiene múltiples funciones dentro del sistema (limitando la expansión de la hierba, abonando el suelo o alimentando a otros animales), de modo que la carencia o el exceso de un elemento en un momento dado es compensada por el resto de elementos (una sobrepoblación de conejos reducirá la cantidad de hierba, pero aumentará la cantidad de depredadores).

El equilibrio es la clave para un ambiente saludable.

La Permacultura nace como una solución ante los desequilibrios que las necesidades (y sobretodo los excesos) del ser humano tienden a generar en los ecosistemas (y en el propio ser humano).

Fueron los Australianos Bill Mollison y David Hollgrem quienes pusieron nombre a un movimiento que, desde hace más de cuatro décadas viene aunando las más tradicionales técnicas del manejo de la tierra con las necesidades humanas actuales de hábitat, energía e integración social.

“Agro-Ecológico”, “Desarrollo Sostenible”, «Bio-Construcción», “Reciclar”, «Tecnología Libre», «Salud Holística» o “Energía Renovable” son algunos de los términos que poco a poco van apareciendo en las sociedades humanas actuales. Términos que, sin ser nombrados, fueron siempre conocidos y respetados por las sociedades ancestrales, pueblos indígenas y  culturas prerromanas.

Todas las personas sabemos del potencial que poseemos para construir o para destruir algo. Y todos podemos elegir.

La Permacultura es una filosofía que pretende construir. Y para ello toma como ejemplo los modelos de la naturaleza. Basándose en estos modelos y en las relaciones que la naturaleza crea entre sus elementos, los ambientes Permaculturales analizan las necesidades humanas y, a partir de ellas, son diseñados para encajar los distintos elementos del sistema de manera que cumplan con su función de la forma más eficiente. Y no solo para cubrir las necesidades humanas sino también para cubrir las necesidades que requieran el resto de elementos de dicho sistema.

De este modo si cae uno de los elementos del sistema contamos con otros elementos para contrarrestar la pérdida. Cuantos más elementos seamos capaces de integrar en nuestro diseño y mayor sea el número de relaciones que podemos establecer entre ellos mejor preparados estaremos para las adversidades que la vida misma se encargará de hacernos llegar.

Es por ello que diseñamos luego de haber observado la naturaleza con aptitud contemplativa hasta reconocerla como un todo sagrado. Partiendo desde una meditación profunda sobre ti misma, sobre quién eres, qué quieres y por qué.

Por que, al final, lo que la Permacultura busca es un modelo de Vida. Un modelo de Vida en donde prime la felicidad de las personas, la salud, la alegría y la felicidad.

Partimos de la base. Los permacultores entendemos que las necesidades básicas de cualquier persona son agua, alimento y cobijo. De este modo el diseño se centra en la captación y uso consciente de cada gota de agua, en la construcción de entornos agroecológicos sostenibles y edificaciones autosuficientes, cuidando las relaciones del lugar con su entorno.

En su versión más simplista, la permacultura sería un nuevo término para lo que hasta comienzos del s. XX en cualquier lugar del mundo conocíamos como granja: un entorno agrícola y rural en donde las personas trabajaban todos los elementos de que la naturaleza les proveía, estableciendo relaciones entre ellos. Así, por ejemplo, la tierra produce alimentos para las ovejas, que producen también alimento, lana y a su vez ayudan con sus excrementos a fertilizar la tierra; tierra que sigue alimentando gallinas y abejas que producen huevos y miel.

Tras la segunda revolución industrial hemos visto una abrumadora mecanización y sistematización del campo que, aunque ha mejorado la calidad de vida de ciertos agricultores no ha compensado en absoluto las subidas de los precios de los productos agrícolas y, lo que es aún más terrible, nos ha vuelto dependientes de las grandes multinacionales. Empresas que solo buscan reducir los gastos y obtener los mayores beneficios para unos pocos privilegiados; con más poder que muchos gobiernos.

Estos oligopolios especulan con la vida de millones de personas tomando decisiones que muy poco tienen que ver con la realidad de las necesidades humanas, o con los problemas que puedan surgir a largo plazo. Para la tierra se traduce en monocultivos extensivos, agroquímicos, modificación genética, subvenciones y leyes sin fundamento han agotado los campos de todo el mundo. Para la sociedad se traduce en desigualdad social, económica, laboral, sexual, racial… y desigualdad global, en donde muchas personas sufren las consecuencias de la opulencia de unas pocas. Estas condiciones de vida están volviendo las relaciones humanas cada día más frías y distantes, virtuales…

La humanidad se esta deshumnizando lentamente. Nuestra generación y las siguientes tendrán que afrontar situaciones catastróficas como nunca antes se han dado sobre la tierra: escasez de agua, desertización, efecto invernadero, extinción de especies, plagas bíblicas y enfermedades que cada día serán más incurables.

Afortunadamente contamos con nuestra nueva herramienta: La Permacultura, cuya ética y principios podemos extrapolar al ámbito que deseemos mejorar, ya sea nuestra propia casa, nuestra comunidad de vecinos, nuestro pueblo, nuestra ciudad e incluso nuestro estado. Educación, salud, alimentación; los ámbitos de actuación no tienen límites. Tenemos la tecnología y conocimientos necesarios. Y hoy día contamos con el mayor número de elementos que integrar dentro de nuestra ecuación, recuerden que cuantos más elementos seamos capaces de integrar y mejores relaciones establezcamos mayor será el beneficio a corto y sobretodo a largo plazo. Imaginen relacionar el trigo, la espelta, la avena, el centeno ecológicos con las gallinas, el abono, los huevos, las abejas, la panadería, la casa, el comedor escolar, con los niños, con los maestros, la miel, la alimentación, la educación, los árboles, el agua, la levadura de panadero y el tomate.

¿Qué? ¿Acaso esta empanada no tiene buena pinta?

¿Acaso nos falta conciencia? No lo creo; en verdad creo que esa la llevamos todos de serie, pero también creo que la tenemos muy limitada por convencionalismos, prejuicios y egos. Derribar esas fronteras es algo que nadie hará por nosotras. Encontrar la salud, no solo física y mental, sino también espiritual es el fundamento para la construcción de algo que será mayor que nosotras mismas, algo que perdurará para siempre: una cultura permanente sobre el planeta Tierra, fruto de las relaciones que se dan entre cada elemento de nuestro pequeño mundo.

La vida seguirá existiendo sobre la Tierra durante millones de años; con o sin nosotras…

… pero mejor con nosotras.

¿Te apuntas al cambio?

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